LAS TERTULIAS
Alfredo Villalba Bustillo
La tertulia es un círculo informal y habitual de personas interesadas en debatir e informarse, compartir ideas y opiniones. Como costumbre, las reuniones tienen lugar en sitios disímiles, según la categoría de las concurrentes ya sean clubes sociales, tascas, restaurantes, cafés e inclusive en residencias particulares. Suelen participar en ellas personas del ámbito intelectual, profesional o amigos afines Es una costumbre centenaria. A los asistentes se les denomina, contertulios o tertulianos.
En nuestra ciudad se acostumbró y se acostumbra, por tener un legado muy español, donde se creé que tiene su origen. En el pasado fueron muy famosas las del “Bodegón” el “Gallo”, “El Moca” para mencionar solo tres. En nuestros tiempos la “Tasca” Taurina, el “Club de Pesca”, “María y Mulata”, “El Polo”, Etc. No enuncio el nombre de sus asistentes habituales, las de antes y ahora (personajes de importancia), por economía de espacio.
Lo que si no me aguanto de mencionar (perdónenme que escriba en primera persona), es que fui y soy asistente a varias de las mencionadas: las de antes el “Moca”; las de ahora: La “Tasca”, “Club de pesca”, “María y Mulata” y “El Polo”. De todas tengo gratos recuerdos y grandes nostalgias. Me dejaron de beneficio, el cultivo de muy buenas amistades. Pero como en muchas de esas tertulias se departe es libando el “bendito” liquido predilecto del dios “Baco”, no dejan de acontecer disputas o discusiones ruidosas, pero ligeras y sin trascendencia., algunas veces desagradables y otras sin importancia. Los desagradables dejan estigmas imborrables, descontentos, con razón o sin razón, pero de todas maneras evitables. Pero no: se repiten que a veces da la sensación que estuviera operando la celebérrima “Ley de Murphy”
Que es la Ley de Murphy: es una grafía burlesca y mayoritariamente simulada de manifestar la desventura en todo tipo de ámbitos que, a grandes rasgos, se basa en las máximas siguientes:
«Todo lo que puede suceder, sucede.»; “Cuando, tras de pasar algún tiempo de haber guardado un mal momento, decides olvidarlo, no ocurrirá mucho trecho cuando se repite”; “Si puede ocurrir, ocurrirá”
Estos son tres de la infinidad de ejemplos de la ley de Murphy. Como los ejemplos de este infortunado código hay miles de prototipos, màs los que suceden cuando no se tienen en el repertorio de lo escrito sobre ella. Por eso yo podría dar el ejemplo de uno: “No hay nada tan inevitable, como un acontecimiento anhelado cuando llega su hora”.
“Los momentos que siempre deseamos, llegan de repente sin hacer ruido”. Eduardo Galeano en “El derecho al delirio”